Embudo el corazón, mental la prisión
la espalda tensa atada en nudos
a la amenazante lluvia de primavera
que ahoga los pajaritos que acaban de nacer
Minutos que pasan y el estómago vacío de angustia
suplica un sonido más que telepático,
así me doy cuenta que vuelvo a caer
Las ventanas crujiendo,
el viento macabro arrastra la voz de los perros del barrio.
La luz tenue amarilla y tu olor en mi negro abrigo
son el único consuelo ante tu maldita ausencia
de menos de un día…
Aunque corta se torna abismal
y Santiago aun más siniestro comienza a temblar
muy dentro de mí.
Lo que pasa es que me está atrapando
y me gusta dejarme caer,
lo que pasa es que me estás gustando
y otra vez en tus brazos me quiero perder
Tu cuerpo cálido,
mi rostro pálido aun está vivo.
Tu olor nocturno cubre de luz
la oscuridad perversa que me acecha
cuando decido desviarme rumbo al vicio asesino infernal
Entonces regreso a tu cama
y blanca me abrazas y consientes mi boca en tu boca.
Entre tu pelo perdí los dedos,
entre tu cuerpo perdí los miedos
y el nuevo vicio susurra tu nombre
cual mantra que rebosa el vaso
antes agonizante por ganas de amar
Te preguntas si tanto así,
te aseguro que tonto sí pero siempre real.
No te asustes,
sólo sigue,
en tu juego navego,
en tu fuego me quemo sin pensar en final.
Ya lo dijiste…
Tienes el poder dominante
de hacerme aparecer y desaparecer,
y esa soberbia me enciende de ganas
de hacerme de carne y de mar
hasta que quieras comerme e irte a nadar
Teatro y canciones en el fondo del mar,
hay para más…
Sólo abre los pulmones, no cierres la puerta
y atrévete a respirar
que debajo del agua juntos no nos vamos a ahogar
sábado, 7 de septiembre de 2013
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