sábado, 7 de septiembre de 2013

OLFOSIS (Publicado en Siete Borreguitos, edición agosto 2013)


Embudo el corazón, mental la prisión la espalda tensa atada en nudos a la amenazante lluvia de primavera que ahoga los pajaritos que acaban de nacer Minutos que pasan y el estómago vacío de angustia suplica un sonido más que telepático, así me doy cuenta que vuelvo a caer Las ventanas crujiendo, el viento macabro arrastra la voz de los perros del barrio. La luz tenue amarilla y tu olor en mi negro abrigo son el único consuelo ante tu maldita ausencia de menos de un día… Aunque corta se torna abismal y Santiago aun más siniestro comienza a temblar muy dentro de mí. Lo que pasa es que me está atrapando y me gusta dejarme caer, lo que pasa es que me estás gustando y otra vez en tus brazos me quiero perder Tu cuerpo cálido, mi rostro pálido aun está vivo. Tu olor nocturno cubre de luz la oscuridad perversa que me acecha cuando decido desviarme rumbo al vicio asesino infernal Entonces regreso a tu cama y blanca me abrazas y consientes mi boca en tu boca. Entre tu pelo perdí los dedos, entre tu cuerpo perdí los miedos y el nuevo vicio susurra tu nombre cual mantra que rebosa el vaso antes agonizante por ganas de amar Te preguntas si tanto así, te aseguro que tonto sí pero siempre real. No te asustes, sólo sigue, en tu juego navego, en tu fuego me quemo sin pensar en final. Ya lo dijiste… Tienes el poder dominante de hacerme aparecer y desaparecer, y esa soberbia me enciende de ganas de hacerme de carne y de mar hasta que quieras comerme e irte a nadar Teatro y canciones en el fondo del mar, hay para más… Sólo abre los pulmones, no cierres la puerta y atrévete a respirar que debajo del agua juntos no nos vamos a ahogar

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