martes, 29 de diciembre de 2009

FIND ME

Hoy tengo ganas de verte, demasiadas ganas de verte. Salir de mi casa a caminar en busca de un cigarro y encontrarte de frente volteando la esquina, ponerme nervioso como cuando nos encontramos cara a cara en el bar y quedé sin palabras tratando de pensar algo astuto que decir sin conseguirlo, invitarte en la panadería a una galleta de cara feliz porque no venden de cara triste y mezclarla con café para que te pongas dulce y al tanto del que tienes en frente. Quisiera ir caminando y verte pasar en un carro, que casualmente pasaras la noche de Navidad donde tu abuela, quisiera que casualmente ella viviera en mi barrio para que tú y yo nos encontráramos en víspera de media noche y nos fundiéramos en un fuerte abrazo que me haga amar la Navidad como cuando niño. Hace años el corazón yace desolado sin darle tregua al amor, cerradas las ventanas a cualquier brisa arrasadora que pretenda invadir mi hogar y destruirlo, pero contigo me dan ganas de tumbar puertas y ventanas. Hoy quiero ir caminando a esperar el bus y que pases en un carro, pares y me digas “Buenas tardes señor, a dónde se dirige” y responderte “Buenas tardes señorita, a donde usted quiera llevarme”, como en Chungking Express. Así mismo quiero conseguirme las llaves de tu casa y meterme cuando no estés, ir enloqueciéndote de confusión, saber cómo es posible que vivas y te hayas aparecido de un momento a otro en mis días sin pedir permiso y sin pretender lo más mínimo me hayas volteado todo lo que consideraba tan claro para mi. Ahora estoy hecho de arena para que me soples, como una burbuja volando de un lado a otro con toda la sublime fragilidad del mundo y no se dónde pueden estar tus esquinas peligrosas y asesinas. No te conozco pero siento que te sigo hace tiempo, contadas veces te he visto y otras mil quiero verte. Estoy hecho un desastre, errando por la calle sin esperar nada más que un ratico de cariño o satisfacción, sin encontrar nada más que raticos de cariño compartido y satisfacción egoísta de alquiler mundano y vagabundo.

Me levanto y te pienso y pienso en verte, me voy a la cama en la noche y te pienso y pienso que hoy no te vi y el estómago se me hace un nudo. Quiero que me secuestres y me lleves a dar una vuelta caminando a tu lado, ser el que te acompaña en el dibujo que tienes por ahí de una niña andando sola por la vida, invadir tus sueños como estás invadiendo los míos hasta de día. Anoche soñé que me correspondías, pero hasta el momento es sólo un sueño, hay alguien más que se avispó primero y es el que te lleva por la calle de la mano, no lo culpo ni lo odio, no tengo por qué, de pronto lo envidio por llegar primero y concretar lo que yo aplacé por no vender mis intenciones de una sola vez. Quiero llamarte pero no asfixiarte así que me trago las ganas pero me voy llenando y tendré que vomitar.

Quiero que me limpies, ya me duele un poco tanta mierda que llevo encima y se ve que hueles rico, que tus manos son suaves y curativas, que tus pupilas inocentes quieren jugar a vivir y ser querida de verdad, a compartir un instante de camino y por qué no, a correr conmigo cuando no aguantes más tanta basura que abunda en las calles del tiempo.

Se que si fuera posible volar serías instructora de vuelo, se que te mueres de ganas por subir a la cumbre del mundo y gritar hasta asfixiarte, de correr hasta secarte, de cantar hasta quedar sin voz y de entregarte apasionadamente a la vida, yo quiero ser copiloto del viaje. Por mi parte tomo lecciones de aviación en mi ensueño, pero quiero que me compartas tus trucos y secretos de vuelo, también tengo algo que enseñarte y quiero que aterricemos juntos en algún recóndito lugar olvidado por la razón y allí darte el primer beso antes de emprender nuevamente vuelo.

Hoy quiero salir a la calle y no ver a nadie más que a ti, la gente me molesta, no quiero sonreírle a nadie y no quiero perder el tiempo buscando alguien más. Quiero que me busques y me digas ya todo está claro, no hay por qué temer, el que me llevaba por la calle de la mano siguió solo su camino y yo vine a visitarte y llevarte de paseo. Quiero que timbren en mi apartamento y al abrir verte ahí parada frente a mi tan frágil como luces, tan dulce como seguramente sabes, tan sutilmente bella que casi pasas desapercibida por la incapacidad general del hombre para admirar lo más bello, lo que alberga más poder creador y destructivo sin notarlo y mucho menos importarle.

Hoy quiero verte, abrazarte y decirte que estoy dispuesto a viajar contigo a cualquier lugar, a jugar contigo todos los juegos y a entregarme ciegamente a tu abismo. Llévame, hazme sentir bien, hazme sonreír como las galletas, llévate todo mi pudor y abrázame tan fuerte que no me quede aire para pensar, contágiame de vida que medio muerto vengo caminando y eres esa fuente en la que quiero bañarme y volver a creer que todo es posible.

Hoy quiero verte, me muero por las malditas ganas de verte, ojala mi voz subconsciente viaje hasta tus orejas y se meta nadando hasta tu cerebro sembrándote deseo, plagándote con mariposas de anhelo y contagiándote con ganas de verme. Búscame, ven por mí que te espero.

Hoy quiero verte pero tal vez ni te importe, tal vez no quieras nada y te de pena o lástima decirme que no, tal vez sea uno de tus pasatiempos y estés cagada de la risa mientras muero de ansiedad. Tal vez sólo soy una caricia que sube la aguja de tu egómetro y tal vez estés muy bien con el que te lleva de la mano por la calle y no quieras saber nada más y mucho menos de medio muertos ambulantes que sueñan con galletas de cara triste y como adolescentes sueñan con volar y coronar el mundo para gritar que están vivos, que quieren infectarte con mil pestes y con mariposas negras revoloteándote en todo el cuerpo. Para qué, de pronto lo único que te importa es que estás en piso firme y que él te lleve de la mano por la calle y te diga de vez en cuando que te quiere, palmaditas en la espalda y te sientes muy bien así. Tal vez no te gusta jugar, tal vez temes caerte como caíste una y otra vez cuando intentaste volar y no te culpo, tal vez no te guste la altura, tal vez no te gustan los pilotos, tal vez mi voz se desmaye y no llegue hasta tu hogar ni tus oídos, tal vez tus ventanas están mejor selladas que las mías y tal vez me dejes con ganas de verte y abrazarte hoy, mañana y siempre.

Pero muero de ganas por verte.

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