sábado, 26 de diciembre de 2009

SOY UNA PIEDRA

Hoy quiero ser una piedra. Hay días que quiero ser zancudo y meterme a tu cuarto, joderte la vida sin que puedas verme, meterme en tus sábanas y hacerte ronchitas en la piel, o mejor un avión y meterme en las sábanas azulcielo de otros países, de otras ciudades, recorrerlas de arriba abajo haciendo zumbiditos que te despierten un domingo a las seis de la mañana. Hay días en que simplemente quiero seguir siendo una hoja de un árbol altísimo y caer y caer sin control alguno, sólo planear movido por el viento y nunca llegar a ninguna parte, nunca tocar el suelo, o quedar aplastado en el asfalto hasta que un señor del aseo urbano me barra y me meta en una bolsa de basura bien cerrada para que ni la mas inclemente brisa pueda sacarme, hasta que me ahogue y toda mi clorofila se mezcle con el plástico y nazca un árbol de basura sublime con frutos verdes y podridos.

Es más fácil hablar mierda y caer bien, mas fácil ser ropa y estar a la moda, más fácil maquillarse y tapar las cicatrices, una buena retórica y envolverte en palabras falsas disfrazaditas de lo que quieras oír, pero no me gusta la mierda ni estar a la moda por estar a la moda, ni falsear dándomelas de retórico, no se hablar, entonces tengo que callar, elegí el silencio o simplemente los ruiditos, elegí hablar sin sentido o con otras palabras para no mezclarme con el olor de tus supuestas verdades, para que pocos puedan oírme y no joderme tanto la vida que ya esta bien llena de mierda como para que vengas con tus posturas y palabritas a terminar de joderla, es difícil cuando corres con el peso de tus decisiones, ya lo sabes y no vale quejarse y ser un mártir de tus ideas, pero a veces no hay a la vista nadie que deconstruya el lenguaje y la realidad para compartir el no sentido, no el sin sentido.

Hoy quiero ser una piedra y no sentir nada, talvez una roca en un arrecife y que las olas del mar me peguen en todo el cuerpo, pero no siento porque soy roca, solo imagino cómo se siente el mar cacheteándome cada vez que le da la gana, como un niño de ocho meses que no sabe nada del mundo y sólo tiene tiempo para imaginar e interpretar a su antojo todo lo que sus sentidos perciben, ni siquiera sabe palabras para nombrar, no conoce de sentimientos para sentir, no sabe de futuro para soñar ni de conceptos para explicar, esta perdido en la nada del momento eterno donde es uno con el universo. Así quiero, así me gusta, para qué las palabras cuando tienen que ser usadas para un único fin. Para qué el lenguaje cuando te corrompe y te convierte en “toda una persona” madura y correcta. Qué sentido hay en bailar la música que no te gusta. No hay nada más ridículo que ser persona de bien y pensar que todo está bajo control, nada más estúpido que pretender hacer entender lo que piensas con discursos típicos, hablando como te enseñaron para poder “comunicarte” con tus afines usando las palabras del diccionario y tus cuadernos de Español. Yo prefiero ver el mundo arder a pensar que un hombre puede tener el poder para “salvarnos”, prefiero ser una bomba y volar todo en pedazos que ser sorbitos de agua que refrescan la esperanza y el miedo de a pequeñas dosis hipócritas y egoístas.

Vamos a tomarnos una botella de whisky y ver el mundo arder desde una ventana del cielo, compremos un paquete de cigarros y muramos cuando se haya acabado, cuando estemos ebrios y las llamas empiecen a consumirnos el cuerpo evaporando el alcohol y reduciéndonos a humo y olor a nicotina, no quiero ser nada más que un cigarro, que me beses y luego me dejes salir volando intoxicando el aire con tus besos y mi dolor.

Hoy quiero ser una piedra llena de gasolina y que un pequeño rufián me encienda y me arroje contra la ventana del carro del padrastro de su novia que no los deja en paz, romperla toda y caer en la fina cojinería, incendiar todo lo que se llama carro, incendiarle todo lo que se llama orgullo. Quiero ser una piedra y que en un estadio de fútbol un desadaptado me arroje contra la cabeza de un policía, señor agente permítame le rompo todo lo que se llama cabeza para que se le salga tanta pendejada, resentimiento, falsorgullo y sumisión que tiene ahí metida, señor agente que le estoy haciendo un bien y no por eso busco redención o agradecimiento alguno, no busco nada más que ser una piedra señor agente, señor padrastro que no deja a su hija tirar con el novio en paz en su propio cuarto.

Qué quieres ser cuando seas grande. Quiero ser menos grande de lo que ya soy, no quiero ser grande como los grandes, quiero ser tan pequeño que pueda meterme por todas partes, esconderme en cualquier esquina y asustarte cuando aparezcas, jugarte una broma mientras duermes y poder meterme en tus sueños por tus orejas y acecharte, atraparte o simplemente espiarte mientras tu subconsciente se alía conmigo y me dejas ver tus mas oscuros deseos y obsesiones, no dejar de sorprenderte, no trates de huir porque ya te tengo.

Prefiero ser un virus que una vacuna, hacerte sentir pánico antes que hacerte pensar que estas bien y nunca morirás. No un miedo como el de los noticieros, no un miedo como el de los cajeros, los bancos o los aeropuertos, no un miedo terrorista inyectado por la tele, las vallas, la radio y la red, no un miedo que te anestesie, te encadene, te dope y te cohíba, todo lo contrario, un miedo liberador que te haga ver lo que te de la gana ver, un miedo alucinatorio, un miedo que te despierte del absurdo letargo en el que cada vez te hundes más, en el que estás desde que aprendiste a sentir y hablar, casi desde que naciste, un miedo que te haga correr sin cansarte, gritar sin sonrojarte y estallarte cuando quieras presionar tu botón de acción que esta detrás de tus orejas, si, ese mismo.

Hoy quiero ser una piedra y no sentir nada, pero cómo sabes que no puedo sentir siendo piedra, le crees todo a la ciencia, a los maestros, quiza las piedras sienten de verdad y por eso no hablan, por eso golpean tan duro y por eso nunca mueren, por eso siempre están ahí echadas, viendo los días pasar, con sus sabios ojos invisibles, pero hay de quien se meta con ellas porque lleva del bulto, sabes que talvez las piedras si sienten y por eso no necesitan comunicarse con falsas palabritas o lenguajes artificiales, o alguna vez has visto una roca con boca. Debe ser por eso que están ahí tan duras, tan firmes. Hoy quiero ser una piedra y no sentir nada de lo que la gente siente, hoy quiero ser una gigante y darle en la cabeza a todo el mundo, que alguien me arroje desde un globo aerostático y te rompa la crisma en dos, o caer en el mar y salpicar tanta pero tanta agua que todo el mundo se inunde y tengas que aprender a respirar bajo el agua.

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